
Nació en Santa Marta, en el año 1954, estudio en el Liceo Celedón donde gradúo de bachiller, presto el servicio militar e ingreso a la facultad de derecho de la universidad del Atlántico, entidad en la que se gradúo como abogado constitucionalista. Líder estudiantil, defensor de la constitucionalidad y de los derechos humanos. Profesor de derecho constitucional en la universidad libre de Barranquilla. Ingreso al M.19 en el año 1.980, participo con Navarro Wold en la toma del tren de Cundinamarca y en la toma de Jumbo, en Cali. Fue uno de los dirigentes de la toma al Palacio de Justicia el 6 y 7 de noviembre de 1.985, desde dicha sede a través de vía telefónica le informó al país, que el presidente Belisario Betancourt no quería pasarle al teléfono al presidente de la Corte Magistrado Alfonso Reyes Echandía, lo que podía significar la muerte de todos en el Palacio de Justicia. En combate murió el 7 de mayo de 1.985, apenas con 31 años de edad. Su cuerpo desapareció, y una de sus hermanas Lilia, se encargó de buscar su cuerpo, hasta que se encontró en el año 2017, pero divulgados en marzo del 2018, confundidos sus restos con el guarda espaldas del Magistrado Alfonso Reyes, quien era funcionario del DAS. Treinta y dos (32) años de búsqueda.
Alfonso Jacquín, escribió un texto titulado “Presidencialismo Fáctico o Doctrina Constitucional” inédito, escrito por los años 1.977 a 1.979, en cuyo escrito deja ver como abogado constitucionalista el respeto por la constitución política de Colombia y la defensa de la Corte Constitucional. Escrito motivado por la pequeña Asamblea constituyente que propuso Alfonso López Michelsen como presidente de Colombia en el año 1.977, con la cual buscaba reformar el régimen territorial y a la justicia, y eliminar las tensiones entre el Estado Central y las regiones. El congreso aprobó el acto legislativo y la Corte Suprema de Justicia declaró el acto “inexequible” por vicios de forma.
Ante estos resultados, Alfonso Jacquin escribe el texto referenciado, el cual publicaremos con estos comentarios y el escrito de Héctor Pineda publicado en el periódico El Tiempo sobre un capitulo de la vida del “Pompo” Alfonso Jacquin, la gobernación de Fuad Char, el carnaval de Barranquilla y las conversaciones de paz en Madrid (España) de Belisario Betancourt y los líderes del M-19 Iván Marino Ospino y Álvaro Fayad, en el portal jvc política pública que puede consultar en Google. A continuación, el artículo de Tico Pineda del 31 de julio del 2018.
En su escrito, Jacquin confirmaba su posición en contra del autoritarismo de izquierda y de derecha y un defensor de los fueros de la Corte Suprema de Justicia frente al presidencialismo existente en Colombia. Era un luchador, defensor como abogado del respeto a las instituciones y a los derechos humanos. En la universidad del Atlántico, se le recuerda mucho por su liderazgo y la sede de la carrera 43 entre calles 50 y 51, está un mural a la entrada para que las nuevas generaciones de estudiantes lo recuerden. Una muerte prematura al igual que muchos colombianos que han perdido su vida luchando por la paz, una paz que nos ha sido esquiva y que hoy seguimos tratando de alcanzarla.
Jorge Vergara Carbó
Barranquilla, noviembre 5 de 2025
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Pompo y el carnaval
Honras fúnebres y otros homenajes se organizaron tras el hallazgo de los restos de Alfonso Jacquin.
. Constituyente 1991.
30.07.2018 20:10Actualizado: 31.07.2018 00:01
Aparecieron algunos huesos de Alfonso Jacquin Gutiérrez, abogado, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Libre de Barranquilla, quien hasta hace apenas unos meses atrás se encontraba entre los desaparecidos de la retoma del Palacio de Justicia. Integrante del M-19, estuvo al frente de la acción político-militar, ‘Operación Antonio Nariño por los derechos humanos’, mediante la cual, ante las altas Cortes de la justicia, inspirado en una frase de Rafael Uribe Uribe, el M-19 intentó hacer un juicio a mano armada al presiente Belisario, responsable del incumplimiento de los pactado en los acuerdos de paz.
El hallazgo de los restos de Pompo, apodo que cargaba desde la casa materna, motivó a los familiares y amigos para organizar las honras fúnebres, homenajes de sus condiscípulos del Liceo Celedón de Santa Marta, del cual fue bachiller, y, por supuesto, recordaciones de quienes nos correspondió convivir con él un trozo de vida, como estudiantes de la Universidad del Atlántico, y, en mi caso particular, por la coincidencia en la militancia en la guerrilla del M-19, como parte de los eventos programados para honrar la memoria de Jacquin Gutiérrez.
Los restos de Alfonso Jacquin fueron encontrados, de manera extraña, en la fosa común del cementerio del Sur, donde están enterrados los muertos de la avalancha del nevado del Ruiz que, ese mismo año, arrasó con el municipio de Armero. Este asunto se suma a las evidencias de la eventual manipulación por los funcionarios estatales (civiles y militares) que estuvieron encargados de la recuperación del Palacio de Justicia, tomado por el M-19, como también del cuidado y debida custodia de la escena de los hechos, sin alteraciones, para la adecuada investigación. Esta circunstancia se adiciona al esclarecimiento total que aún no se ha hecho del desenlace desgarrador de ese pedazo de historia nacional.
Más allá de las circunstancias del hallazgo de los restos de Jacquin, se nos permitió recordar, en voz alta, anécdotas vividas con ‘Pompo’.
Pero más allá de las circunstancias del hallazgo de los restos de ‘Pompo’ Jacquin que evidencian manos criminales para ocultar la verdad sobre el desenlace del Palacio de Justicia, en varios escenarios se nos permitió recordar, en voz alta, anécdotas vividas con Pompo. Recordamos, por ejemplo, que el reencuentro con Jacquin, después de que él se marchó a la guerrilla, sucedió por la toma armada del municipio de Yumbo, en respuesta al asesinato de Carlos Toledo Plata, médico integrante del M-19, asesinado en Bucaramanga. Alfonso se ‘despelotó’ en la retirada de la toma y, por vía telefónica, me solicitó ayuda de ropa civil y dinero para poder moverse y contactarse nuevamente con la organización insurgente.
El reencuentro, por breves horas, en el hotel La Luna de Cali (en la rotonda hacia Juanchito), sirvió para enterarme, de primera mano, de las conversaciones de la cúpula de la guerrilla (Iván Marino, Fayad y Almarales) con Belisario en Madrid, España. Se le ocurrió a Pompo que los diálogos de paz debían ingresar a Colombia por la Puerta de Oro, Barranquilla. Se ideó proponerle a Fuad Char Abdala, gobernador nombrado por el presidente, iniciar los diálogos por la geografía “donde había ingresado la radio, el fútbol, la aviación y el progreso a Colombia”. Char respondió positivamente a los requerimientos del M-19, y, por asuntos logísticos, me correspondió dialogar con el gobernador disfrazado de Federico Pinillos, inspirado en la tradición de carnavales de esconder la identidad detrás del disfraz, durante cuatro días de jolgorio.
El personaje de ficción, finalmente, no pudo engañar a los periodistas amigos que cubrían el despacho de la Gobernación, tampoco el ojo materno que puso el grito en el cielo. Desde ese día, volví a reencontrar una amistad fundada en el disfraz carnavalero que, ante los restos de Pompo, recuerdo.
Tomado Periódico El Tiempo













