Tus besos son esos silenciosos encuentros que guardan la dulzura del ciruelo y se van humedeciendo con la suavidad de un caramelo.
Tus besos tienen esa sensación única: suaves e intensos, a veces rápidos, a veces lentos.
Tus besos son un juego donde nuestras palabras enmudecen y las lenguas comienzan a danzar entre los labios que se buscan, feroces al mordernos.
¿Me permites? Entonces te beso… y se rozan nuestros labios en un puente que despierta momentos capaces de envolvernos en deseo.
Y llega Eros, y cínicos somos Adán y Eva en un paraíso propio, solos y plenos.

Tus besos son tan frenéticos que las palabras se vuelven ciegas ante lo inefable, profundo como El óleo de Los Amantes de René Magritte.
Y son tus besos los que encienden nuestros cuerpos, y sentimos un anhelo inmenso que renace desde adentro.














