Por: Jaime Lustgarten Steckerl
Introducción: La Preocupación por las Divergencias Globales
Es motivo de profunda preocupación que se presenten divergencias entre aliados tradicionales (como Reino Unido, Francia, Canadá y Australia) y la posición de Estados Unidos respecto a las estrategias para combatir el terrorismo. Estas diferencias se hacen evidentes, por ejemplo, en el debate sobre la posible creación de un Estado palestino en el contexto actual.
Toda propuesta de solución a conflictos debe ser analizada rigurosamente para asegurar que no se perciba como una recompensa a la violencia o la crueldad, sino como parte de un proceso genuino de paz que respete y proteja los derechos humanos de todas las partes involucradas. La búsqueda de justicia y seguridad es una demanda legítima de las víctimas de la violencia y de las nuevas generaciones.
El Terrorismo como Violación Flagrante de DD. HH.
El terrorismo, en todas sus manifestaciones, es una expresión de violencia extrema que atenta directamente contra los principios fundamentales de los Derechos Humanos. Las acciones terroristas representan una cultura del mal en tanto que buscan la intimidación, el asesinato de civiles y la destrucción de la convivencia pacífica.
Es fundamental que la comunidad internacional se mantenga firme en la condena de cualquier práctica cultural o política que viole los derechos humanos, tales como:
La aprobación o promoción de matrimonios con menores de edad.
La justificación de la violencia sexual, incluyendo la violación de mujeres.
El asesinato de niños y la coacción para el cambio de credo.
El mal existe cuando se niega la dignidad humana. Nuestra defensa de la libertad religiosa y la libre expresión se basa en el respeto inalienable a la vida y a la integridad de cada persona.
La Exigencia de Memoria y Justicia
¿Dónde queda la defensa de los derechos humanos de las víctimas de atrocidades como las del 7 de octubre en Israel, el 11 de septiembre en Estados Unidos, y de tantas otras fechas que la historia registra? No se puede permitir que el tiempo diluya la memoria de estas víctimas o la exigencia de justicia.
La supervivencia de un orden mundial basado en valores de libertad, democracia y respeto a la dignidad humana –cimentados en la herencia judeocristiana, pero compartidos universalmente– requiere que nos levantemos unidos para enfrentar el terrorismo.
Un Llamado a una Cruzada Global Unificada
Así como se inició una cruzada mundial contra las drogas, y contra regímenes que explotan este comercio para financiar la violencia, debe existir una lucha decidida y articulada contra el flagelo del terrorismo.
Es evidente la conexión entre el crimen organizado transnacional, el narcotráfico y el apoyo logístico y financiero a grupos terroristas y a regímenes antidemocráticos (como lo demuestran casos como Venezuela, Cuba y Nicaragua, entre otros). La guerra contra el terrorismo y la lucha contra el narcotráfico son, en esencia, la misma guerra, ya que las drogas financian gran parte de la violencia global.
La responsabilidad de la comunidad internacional es clara: actuar coordinadamente para desmantelar estas redes de financiamiento y apoyo, y defender los derechos humanos en cada rincón del planeta.
¿Dónde queda la defensa de los derechos humanos de las víctimas de atrocidades como las del 7 de octubre en Israel, el 11 de septiembre en Estados Unidos, y de tantas otras fechas que la historia registra? No se puede permitir que el tiempo diluya la memoria de estas víctimas o la exigencia de justicia.
La supervivencia de un orden mundial basado en valores de libertad, democracia y respeto a la dignidad humana –cimentados en la herencia judeocristiana, pero compartidos universalmente– requiere que nos levantemos unidos para enfrentar el terrorismo.
Un Llamado a una Cruzada Global Unificada
Así como se inició una cruzada mundial contra las drogas, y contra regímenes que explotan este comercio para financiar la violencia, debe existir una lucha decidida y articulada contra el flagelo del terrorismo.
Es evidente la conexión entre el crimen organizado transnacional, el narcotráfico y el apoyo logístico y financiero a grupos terroristas y a regímenes antidemocráticos (como lo demuestran casos como Venezuela, Cuba y Nicaragua, entre otros). La guerra contra el terrorismo y la lucha contra el narcotráfico son, en esencia, la misma guerra, ya que las drogas financian gran parte de la violencia global.












