17 de octubre de 2025
¿Sabía que…? Según las últimas estimaciones de la Plataforma de Pobreza y Desigualdad (i) del Banco Mundial, 831 millones de personas viven en la pobreza extrema en todo el mundo y sobreviven con menos de USD 3 al día.
Pero ¿cómo se obtiene este número? ¿De dónde provienen los datos?
En este blog, le explicamos qué pasa tras bastidores. Para entender cómo el Banco Mundial mide la pobreza global, hay que seguir la trayectoria de los datos, desde el momento en que se recopilan hasta que se ingresan en la PIP. Se trata de un proceso de cinco pasos diseñado para producir estimaciones transparentes, de alta calidad y comparables a nivel internacional, independientemente del lugar de procedencia de los datos.
Paso 1 (i): La puerta de entrada a una familia
Todo comienza con las encuestas de hogares (i).
Las oficinas nacionales de estadística (ONE) de todo el mundo recopilan directamente datos de las familias, y les piden información sobre sus ingresos, gastos y consumo. El objetivo es obtener un panorama de cómo es la vida de un grupo representativo (i) de personas en el país durante un período determinado.
En algunos países de ingreso bajo y mediano, las ONE se asocian (i) con economistas del Banco Mundial para diseñar y realizar las encuestas.
Paso 2 (i): La canasta de compras de una familia
Una vez recopilados los datos, el siguiente paso es crear una única medida del bienestar monetario de una familia, que se conoce como el agregado de bienestar.
Este paso implica calcular el valor de todo lo que un hogar gana o consume (i). La mayoría de los países de ingreso bajo y mediano miden el consumo de los hogares, mientras que la mayoría de los países de ingreso alto monitorean los ingresos de las familias. En ambos casos, el objetivo es garantizar que esta “canasta de compras” sea lo más completa posible e incluya diversas fuentes de ingresos o artículos comprados, así como el valor de los alimentos que los hogares producen por sí mismos.
Las diferencias en el diseño de las encuestas de hogares y en las preguntas formuladas (i) crean inevitablemente una cierta falta de comparabilidad (i) dentro de los países y entre ellos, que nos esforzamos por documentar.
Paso 3 (i): Una moneda común para el mundo
El próximo paso es mejorar la comparabilidad de los totales de bienestar entre países y a lo largo del tiempo. Seis equipos de estadística regionales del Banco Mundial convierten los totales en una moneda común, lo que permite comparar los costos de los bienes entre países y regiones, a pesar de las diferencias de monedas y precios.
Para lograrlo, se utilizan dos herramientas clave. En primer lugar, los índices de precios al consumidor (i) reflejan la inflación de un país a lo largo del tiempo. Posteriormente, la paridad del poder adquisitivo (PPA) (i) se ajusta según las diferencias de precios entre países. Este proceso garantiza que el poder adquisitivo de un dólar sea el mismo, independientemente de que usted se encuentre en Nueva York o en Nueva Delhi y de cuándo se realizó la encuesta de hogares.
Paso 4 (i): El recuento final de un país
Una vez que todos los datos están en la misma moneda, se entregan a un equipo global que gestiona la información armonizada procedente de todo el mundo y calcula las estimaciones de pobreza y desigualdad a partir de las encuestas de hogares.
Es en este punto cuando se utiliza la línea internacional de pobreza (i) —en la actualidad de USD 3,00 por persona al día— como punto de referencia para determinar cuántas personas viven por debajo de ese parámetro. Esta línea refleja el nivel de pobreza de los países más pobres.
Para obtener un panorama más completo sobre la pobreza (i), la desigualdad (i) y la prosperidad (i), calculamos también otras medidas. Entre ellas se encuentra la pobreza multidimensional (i), que va más allá de los ingresos y el consumo y abarca otros aspectos importantes del bienestar, como el acceso a una educación de calidad, al agua potable y a la electricidad.
Paso 5 (i): Abordar la falta de datos
No todas las economías realizan una encuesta de hogares todos los años. Con el fin de crear un panorama mundial completo, los datos se complementan a través de modelos estadísticos que utilizan tasas de crecimiento macroeconómico, como el crecimiento del PIB per cápita, para realizar proyecciones actuales (i), extrapolar la información (i) o interpolarla (i), y así abordar la falta de datos. Estas metodologías nos permiten tener una estimación para cada economía y cada año.
Para los países que no tienen datos (i), hemos elaborado un modelo que predice su agregado de bienestar en función de factores asociados con la pobreza. Así es como obtenemos el panorama continuo y completo de la pobreza mundial y regional que informamos en la PIP, la parada final de nuestro viaje.
Pero este recorrido no tiene por qué detenerse aquí. Al poner a disposición los datos (i) mediante diversas herramientas, esperamos que se utilicen para hacer un seguimiento e informar los avances en la lucha mundial contra la pobreza.
Los autores agradecen el apoyo financiero otorgado por el Gobierno del Reino Unido a través del Programa de Investigación de Datos y Evidencias para Luchar contra la Pobreza Extrema (DEEP).
Barranquilla, enero 7 de 2026













