CUMPLEAÑOS DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE 1991

0
64

Por: PEDRO ARAGÓN CANCHILA — 6 de julio de 2026

El 4 de julio de 1991 nació una nueva Constitución en Colombia: ese día fue promulgada por la Asamblea Nacional Constituyente y, el 7 de julio, publicada en la Gaceta Constitucional n.º 114.

Dejaba atrás el Ancien Régime de la Constitución de 1886 y sus reformas. Su nacimiento fue la consecuencia natural de los hechos políticos de las décadas anteriores, que causaron debilidad institucional y desorden social, con fuertes expresiones de violencia: la invasión del narcotráfico, el homicidio de miles de ciudadanos, los magnicidios de candidatos presidenciales, de un procurador general y de jueces y magistrados, y el exterminio de grupos políticos enteros, como la Unión Patriótica; todo maquillado para no perder la imagen de democracia.

La Constitución que hoy cumple 35 años nació en el seno de la Asamblea Nacional Constituyente. Era la esperanza y la mayor fortaleza para intentar construir una nueva Nación y tomar el camino de una gran sociedad; era una proclama para una gran República.

Cuando esa criatura abrió los ojos, rodeada de sus 74 Padres constituyentes —70 delegatarios elegidos por voto popular y 4 designados en representación de grupos desmovilizados—, encabezados por su presidencia tripartita, Álvaro Gómez Hurtado, Horacio Serpa Uribe y Antonio Navarro Wolff, anunció que traía un nuevo modelo de organización política, reconocido mundialmente: el Estado social de derecho (artículo 1.º). Traía, además, para los colombianos el gran regalo de la garantía de sus derechos fundamentales y de mecanismos para hacerlos efectivos, como la acción de tutela, protección contra el abuso de las armas fuera de la ley y contra el abuso de las libertades públicas. Todos fueron entregados con la recomendación de cuidarlos y saberlos manejar: era un regalo delicado que debía mantenerse alejado de los violentos, los autoritarios y otros novedosos emperadores.

También, en materia de administración del Estado, dispuso que las entidades territoriales gozan de autonomía para la gestión de sus intereses, dentro de los límites que la propia Constitución y la ley les señalan (artículo 287).

Pasados 35 años de existencia, vemos una Constitución fortalecida en varias de sus instituciones y que ha sido de mucha utilidad: ha producido desarrollo y grandeza. Pero también ha sido lacerada por el maltrato de agresores que la han violentado y que se creen propietarios de sus poderes.

En estos 35 años se ha transformado; ya no es la misma de 1991. Ha sido modificada por cerca de sesenta actos legislativos —varios de ellos declarados inexequibles por la Corte Constitucional—, y el número de reformas es aún mayor si se considera que algunos actos legislativos contuvieron más de una modificación, sobre materias variadas.

Siempre es justo recordar el arduo trabajo de los delegatarios constituyentes y del personal que participó en esas agotadoras jornadas.

Considerando tan importante cumpleaños, intentaré, modestamente, entregarle como homenaje un ramillete de las reformas constitucionales más importantes realizadas en estos 35 años, y mostrar cómo fue tratada la Carta en los distintos periodos de gobierno. Estas notas, que no pretenden ser un tratado constitucional, se entregarán periódicamente, con el objetivo de observar el andar institucional, histórico y político de la República.