Por: Gazzi Fakki
Durante décadas, Colombia fue gobernada por los partidos tradicionales Liberal y Conservador, sin lograr resolver de manera definitiva problemas como la inseguridad, la corrupción, la desigualdad y el bajo crecimiento económico en nuestras regiones.
Posteriormente, la llegada de Gustavo Petro representó para millones de colombianos una oportunidad de transformación profunda y una esperanza de un nuevo amanecer. Sin embargo, desde mi perspectiva, los resultados han estado lejos de las expectativas generadas, y el país ha enfrentado incertidumbre económica, polarización y dificultades para avanzar en reformas que produzcan mejoras concretas para los ciudadanos. Además, se ha creado un ambiente de confrontación y división entre los colombianos.
Por eso, considero que una opción como Abelardo de la Espriella representa una alternativa basada en el orden, la autoridad, la seguridad jurídica y la confianza institucional. Factores que son fundamentales para fortalecer el desarrollo interno, atraer inversión tanto nacional como internacional, generar empleo y recuperar la confianza en el futuro del país.
Mi apoyo se fundamenta en que Colombia necesita un liderazgo firme, estabilidad y reglas claras para crecer y ofrecer más oportunidades a todos los ciudadanos. Una nación fuerte requiere instituciones sólidas, seguridad para la inversión y condiciones que permitan impulsar el progreso económico y social de manera sostenible.
Creo que Abelardo de la Espriella puede encarnar esos principios y liderar una etapa de fortalecimiento institucional, crecimiento económico y recuperación de la confianza ciudadana, elementos que considero esenciales para el futuro de Colombia.














